Antes de cambiar algo, necesitas aprender a observarte
Hay momentos en los que sabes que algo no está bien, pero no logras identificar exactamente qué. Tal vez reaccionas de una manera que después no entiendes, repites una situación que juraste que no volverías a vivir, te cuesta poner un límite aunque sabes que lo necesitas o dices que sí cuando querías decir que no. Quizá simplemente sientes que hay partes de tu vida que ya no se sienten como antes, y entonces aparece una pregunta muy común: ¿Cómo cambio esto? Buscas una respuesta, una herramienta o una solución, pero tal vez existe una pregunta que necesita venir primero: ¿Qué está pasando realmente dentro de mí? Porque antes de cambiar algo, necesitas poder verlo.
Vivimos más en automático de lo que creemos
Muchas de las cosas que hacemos todos los días no ocurren después de una gran reflexión; simplemente reaccionamos. Alguien dice algo y nos molesta, sentimos miedo y evitamos una conversación, nos sentimos rechazados y comenzamos a alejarnos, o algo nos incomoda y preferimos callarnos. Incluso queremos poner un límite, pero aparece la culpa. A veces estas respuestas son tan rápidas que ni siquiera alcanzamos a notar todo lo que ocurrió dentro de nosotros antes de actuar. Solo vemos el resultado: la discusión, el silencio, la decisión, el arrepentimiento o la sensación de haber vuelto a hacer lo mismo. Conocerte empieza precisamente ahí, no intentando corregirte de inmediato, sino observando.
Observarte no significa juzgarte
Existe una diferencia enorme entre decir “¿Por qué siempre hago esto?” y preguntarte “¿Qué ocurrió dentro de mí para que reaccionara así?”. La primera pregunta suele venir acompañada de crítica; la segunda abre espacio para comprender. Observarte significa empezar a prestar atención a lo que ocurre dentro de ti con curiosidad, incluso cuando no te gusta lo que encuentras. No se trata de justificar cualquier comportamiento ni de quedarte igual, sino de reconocer que es difícil transformar algo que todavía no comprendes.
Puedes empezar separando cuatro cosas
Cuando algo te mueve emocionalmente, intenta distinguir cuatro elementos: lo que ocurrió, preguntándote qué pasó realmente; lo que sentiste, identificando la emoción que apareció; lo que pensaste, observando qué te dijiste internamente sobre lo sucedido; y lo que hiciste, reconociendo cómo reaccionaste. Parece sencillo, pero muchas veces mezclamos las cuatro cosas.
Por ejemplo, alguien tarda en responder un mensaje. Eso es lo que ocurrió, pero dentro de ti puede aparecer ansiedad, seguida del pensamiento “Ya no le importo” y de una reacción como mandar varios mensajes, enojarte, alejarte o asumir algo que todavía no sabes si es cierto. Observarte permite distinguir una cosa de la otra, y esa pequeña separación puede cambiar mucho. Entonces comienzas a descubrir que no siempre reaccionas únicamente a lo que está pasando; a veces también reaccionas a lo que crees que significa.
Ahí empiezan a aparecer los patrones
Un patrón es una forma de pensar, sentir o actuar que tiende a repetirse. Puede aparecer en relaciones diferentes, en momentos distintos y con personas que aparentemente no tienen nada que ver entre sí. Muchas veces no lo reconocemos hasta que empezamos a observarnos con suficiente atención.
Quizá notas que siempre te cuesta decir que no, que te angustia cuando alguien se distancia, que intentas resolver los problemas de todos antes que los tuyos, que permaneces demasiado tiempo en situaciones que ya no te hacen bien o que buscas aprobación incluso cuando sabes lo que quieres. No necesitas ponerle un nombre complicado todavía; por ahora basta con reconocer: “Esto ya lo he sentido antes”. Esa observación ya es información.
No todo lo que descubras necesita cambiar hoy
Cuando empiezas a conocerte, es fácil caer en otra exigencia: querer arreglar inmediatamente todo lo que ves. Pero observar también implica aprender a tolerar no tener una respuesta inmediata. Quizá hoy descubres que algo te da miedo, mañana entiendes de dónde viene y mucho después encuentras una manera diferente de responder. El proceso no siempre ocurre de una sola vez; a veces empieza simplemente cuando dejas de actuar automáticamente y comienzas a preguntarte: ¿Qué me está pasando?
Una práctica sencilla para empezar
Durante los próximos días, cuando algo te genere una emoción fuerte, intenta detenerte unos segundos antes de preguntarte qué deberías hacer. Pregúntate: ¿Qué ocurrió? ¿Qué estoy sintiendo? ¿Qué estoy pensando sobre esto? ¿Qué necesito en este momento?
No necesitas responder perfectamente ni encontrar una explicación profunda; solo empezar a notar. Porque conocerte no comienza cuando tienes todas las respuestas, sino cuando aprendes a prestar atención. Y muchas veces, antes de cambiar tu vida, necesitas comenzar por algo mucho más pequeño: ver con claridad lo que ya está ocurriendo dentro de ti.
Conócete.
Antes de cambiar algo, obsérvalo.
Que AWEN llegue a ti.
Reflexiones y recursos para seguir conociéndote, eligiéndote y creando.

